Hay complejos que no hacen ruido… hasta que un día te das cuenta de que te están condicionando.
A Andrea le pasó así.
Con el tiempo, y sobre todo al perder peso, la forma de su pecho se hizo más evidente. No era una cuestión de “querer más” o “querer menos”. Era algo distinto: una forma que no encajaba con su cuerpo, una incomodidad constante y esa sensación de que la ropa “nunca queda como debería”. A partir de ahí, empezó el proceso más importante: ponerle nombre, entenderlo y tomar una decisión con calma.
En este artículo te comparto su historia y, además, una guía clara para que si tú también te lo estás planteando, tengas algo que vale más que cualquier filtro: información médica + tranquilidad.
¿Qué son las mamas tuberosas?
Las mamas tuberosas (o tubulares) son una condición del desarrollo mamario en la que la glándula crece de forma atípica y puede alterar la forma del pecho. No es “una tontería estética”: para muchas mujeres afecta a la ropa, a la seguridad personal y a cómo se viven ciertos momentos del día a día.
Y aquí viene un punto clave: no hay un único tipo de mama tuberosa. Existen grados y formas distintas, y eso cambia el enfoque del tratamiento.
La historia de Andrea: cuando decides cambiar en un momento delicado
Andrea lo dice con una honestidad que conecta: al principio no estaba segura de operarse. A veces no es miedo a la cirugía; es miedo a equivocarse. Miedo a arrepentirse. Miedo a que el resultado “no sea ella”.
Su madre fue quien la empujó a dar el paso. Y la decisión llegó en un momento delicado de su vida, de esos en los que necesitas sentir que recuperas el control y empiezas de nuevo con algo que depende de ti.
Ese detalle importa, porque explica algo que veo a menudo en consulta:
La cirugía estética bien indicada no es vanidad. Es, muchas veces, una forma de cerrar etapas y abrir otras con más seguridad.
“Solo quería que se viera natural”: la duda más común, y la más sensata
Lo que más le preocupaba a Andrea era muy concreto:
- que el resultado no fuese natural
- y que el tamaño quedara demasiado grande
Esa preocupación es sana. Porque significa que tu prioridad no es “impactar”, sino armonizar.
En mi consulta lo trabajo así: proporción corporal + anatomía + objetivo realista. La elección de prótesis (si están indicadas) no se decide por capricho, sino por lo que encaja contigo para que el resultado sea estético, equilibrado y creíble.
La clave que Andrea entendió, y que cambia todo: confiar y diagnosticar bien el tipo de mama tuberosa
Andrea lo resume perfecto: “cada caso es diferente”. Y eso, en mamas tuberosas, es absolutamente verdad.
Porque corregir una mama tuberosa no es “poner volumen”. Si se trata como un aumento estándar, puede incluso acentuarse la deformidad. Por eso el diagnóstico y la técnica son determinantes.
En la web lo explicamos con detalle: hay diferentes técnicas, cicatrices posibles y decisiones quirúrgicas que dependen del grado y la forma de partida.
¿Cómo elegir cirujano para una corrección de mamas tuberosas?
Andrea llegó por dos vías que, sinceramente, son las más valiosas:
- Recomendación directa, una amiga con excelente resultado
- Ver casos reales y sentir “aquí hay criterio”, en Instagram/antes y después
Mi consejo profesional, si estás en ese punto:
- Busca un cirujano que te explique y no te “venda”
- Asegúrate de que el plan contempla tu tipo de mama tuberosa
- Prioriza que te inspiren seguridad, naturalidad y honestidad
- Y que puedas resolver dudas sin prisa en una primera visita completa
¿En qué consiste la cirugía de mamas tuberosas?
De forma general, y siempre adaptado a cada caso, la cirugía busca transformar una mama malformada en un pecho con forma, tacto y movilidad naturales, respetando la proporción del cuerpo.
Suele realizarse bajo anestesia general y en entorno hospitalario, con técnicas que pueden implicar remodelación del tejido, reposicionamiento areolar y, cuando está indicado, prótesis seleccionadas con criterio.
Lo que me gustaría decirte si estás donde estaba Andrea
Si te miras al espejo y sientes esa mezcla de “no sé si lo necesito” con “me pesa desde hace años”, no estás exagerando.
Lo importante es que lo hagas bien:
- con diagnóstico real
- con expectativas honestas
- y con un plan orientado a naturalidad y seguridad
Porque cuando el tratamiento es el correcto, el cambio no es solo físico: es la calma de ponerte una camiseta y dejar de pensar en ello.
Si crees que puedes tener mamas tuberosas y quieres entender tu caso, puedes pedir una primera valoración. Revisaremos el grado, las opciones y qué resultado es realista para ti.
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