Barcelona atraviesa estos días un episodio de calor intenso. Las temperaturas elevadas, la humedad, la exposición solar y los cambios constantes entre el exterior y los espacios con aire acondicionado pueden alterar el equilibrio natural de nuestra piel.
Durante una ola de calor no basta con beber más agua o buscar espacios frescos. La piel también necesita una estrategia específica para evitar quemaduras, irritaciones, deshidratación, aparición de manchas y un envejecimiento cutáneo prematuro.
Desde mi experiencia como cirujano plástico y médico estético, quiero compartir algunas recomendaciones sencillas para protegerla y mantenerla saludable durante los días más calurosos del verano.
¿Cómo afecta el calor intenso a nuestra piel?
La piel actúa como una barrera protectora frente al entorno. Cuando las temperaturas aumentan, nuestro organismo produce más sudor para regular la temperatura corporal.
Este mecanismo es completamente natural, pero la combinación de sudor, humedad, contaminación, protector solar y maquillaje puede favorecer la obstrucción de los poros y provocar:
- Irritación y enrojecimiento.
- Sensación de tirantez o deshidratación.
- Brotes de acné.
- Sudamina o pequeñas erupciones por calor.
- Mayor sensibilidad cutánea.
- Aparición o empeoramiento de manchas.
- Quemaduras solares.
- Envejecimiento prematuro de la piel.
Además, el exceso de calor puede causar deshidratación, agotamiento y, en los casos más graves, un golpe de calor que requiere atención médica inmediata. La Generalitat recomienda hidratarse con frecuencia, evitar el sol directo y buscar espacios frescos o refugios climáticos durante las horas de mayor temperatura.
1. Utiliza protección solar todos los días
El protector solar debe formar parte de la rutina diaria durante todo el año, pero en verano su importancia es todavía mayor.
Recomiendo utilizar un fotoprotector de amplio espectro, que proteja frente a la radiación UVA y UVB, con un factor de protección alto, preferiblemente SPF 50 en el rostro, el escote, las manos y las zonas especialmente sensibles.
No debemos aplicarlo únicamente cuando vamos a la playa. También estamos expuestos mientras caminamos por Barcelona, conducimos, practicamos deporte, comemos en una terraza o esperamos el transporte público.
Es importante aplicarlo en cantidad suficiente y renovarlo aproximadamente cada dos horas, especialmente después de sudar, bañarse o secarse con una toalla. La Academia Española de Dermatología y Venereología recomienda combinar el fotoprotector con medidas físicas como ropa adecuada, sombreros, gafas de sol y espacios de sombra.
No olvides proteger:
- Las orejas.
- El cuello y la nuca.
- El escote.
- El dorso de las manos.
- Los labios.
- La línea del cabello.
- Las cicatrices.
Las cicatrices recientes requieren una protección especialmente rigurosa, ya que la exposición solar puede provocar que se pigmenten y se vuelvan más visibles.
2. Evita la exposición durante las horas centrales del día
Aunque utilicemos protector solar, debemos evitar una exposición prolongada durante las horas de mayor intensidad solar.
En verano es recomendable reducir las actividades al aire libre aproximadamente entre las 11:00 y las 17:00 horas, adaptar el ejercicio a primera hora de la mañana o al final de la tarde y elegir trayectos con sombra siempre que sea posible. Canal Salut también aconseja limitar la actividad física durante las horas de más calor.
Cuando la exposición no pueda evitarse, utiliza:
- Sombrero de ala ancha.
- Gafas de sol homologadas.
- Ropa ligera y transpirable.
- Prendas que cubran hombros y escote.
- Protector solar resistente al agua y al sudor.
La sombra ayuda, pero no bloquea completamente la radiación solar. También recibimos radiación reflejada por el agua, la arena, el pavimento y las fachadas.
3. Simplifica la rutina cosmética
Durante una ola de calor, más productos no significa necesariamente una piel mejor cuidada.
El sudor y la humedad pueden hacer que las fórmulas muy densas, grasas u oclusivas resulten incómodas y favorezcan la aparición de imperfecciones. En estos días recomiendo simplificar la rutina y utilizar productos ligeros, calmantes y adaptados al tipo de piel.
Una rutina básica podría incluir:
Por la mañana:
- Limpieza suave.
- Sérum antioxidante, cuando la piel lo tolere.
- Hidratante ligera.
- Protector solar SPF 50.
Por la noche:
- Limpieza para retirar sudor, contaminación y fotoprotector.
- Producto hidratante o reparador.
- Crema calmante si existe irritación o sensibilidad.
La limpieza debe ser eficaz, pero no agresiva. Lavar la piel constantemente o utilizar productos demasiado astringentes puede alterar su barrera protectora y aumentar la producción de grasa como mecanismo de compensación.
4. Hidrata la piel por dentro y por fuera
Beber agua es fundamental para mantener una hidratación adecuada del organismo, pero no sustituye el uso de productos hidratantes sobre la piel.
Durante los días de calor debemos beber líquidos con frecuencia, incluso antes de tener sed. Canal Salut recuerda que el agua es la mejor opción para hidratarse y recomienda consumirla regularmente a lo largo del día.
En la piel, podemos utilizar fórmulas ligeras con ingredientes como:
- Ácido hialurónico.
- Glicerina.
- Ceramidas.
- Pantenol.
- Niacinamida en concentraciones bien toleradas.
- Aloe vera en formulaciones adecuadas.
Es importante diferenciar entre una piel seca y una piel deshidratada. Incluso una piel grasa puede estar deshidratada y presentar tirantez, sensibilidad o un aumento de la producción sebácea.
5. Retira el sudor sin agredir la piel
El sudor ayuda al organismo a regular la temperatura, pero cuando permanece durante mucho tiempo sobre la piel puede mezclarse con grasa, contaminación, maquillaje y protector solar.
Después de hacer ejercicio o pasar varias horas en el exterior, conviene ducharse y limpiar la piel con productos suaves. No es necesario frotar con fuerza ni utilizar exfoliantes agresivos.
En el cuerpo debemos prestar especial atención a:
- Axilas.
- Ingles.
- Pliegues mamarios.
- Cuello.
- Espalda.
- Zona interna de los muslos.
- Áreas donde roza la ropa.
Mantener estas zonas limpias y secas ayuda a prevenir irritaciones, foliculitis y dermatitis por fricción.
6. Cuidado con los ácidos, el retinol y las exfoliaciones intensas
Los tratamientos con retinoides, ácidos exfoliantes o determinados activos despigmentantes pueden aumentar la sensibilidad cutánea.
No siempre es necesario suspenderlos en verano, pero sí adaptar su frecuencia y reforzar la fotoprotección. La decisión dependerá del producto, la concentración, el tipo de piel y los hábitos de exposición solar de cada persona.
Durante una ola de calor, si la piel está irritada, quemada o especialmente sensible, conviene reducir temporalmente los activos potencialmente irritantes y priorizar la recuperación de la barrera cutánea.
Tampoco es aconsejable realizar exfoliaciones domésticas intensas sobre una piel enrojecida o sensibilizada por el sol.
7. Evita utilizar perfume antes de exponerte al sol
Algunos perfumes y productos perfumados pueden generar reacciones en combinación con la radiación solar, especialmente cuando se aplican directamente sobre el cuello o el escote.
Durante el verano es preferible aplicar el perfume sobre la ropa o en zonas que no vayan a quedar expuestas directamente al sol.
También debemos prestar atención a determinados medicamentos, ya que algunos pueden aumentar la sensibilidad de la piel frente a la radiación. Ante cualquier duda, consulta con el médico que haya indicado el tratamiento y revisa el prospecto.
8. No intentes aliviar una quemadura exponiéndote de nuevo al sol
Una quemadura solar es una lesión de la piel. Si aparece enrojecimiento, calor, dolor o sensibilidad, debemos interrumpir completamente la exposición solar.
Conviene enfriar la zona con duchas templadas o compresas frescas, aplicar una crema hidratante calmante y beber agua. No debemos aplicar hielo directamente sobre la piel ni romper las ampollas.
Cuando la quemadura sea extensa, aparezcan ampollas importantes, fiebre, escalofríos, mareos, dolor intenso o malestar general, será necesario solicitar valoración médica.
El bronceado tampoco debe considerarse una señal de salud. Es una respuesta defensiva de la piel frente al daño producido por la radiación ultravioleta.
9. Presta atención a las manchas y los melasmas
El sol y el calor pueden empeorar determinadas alteraciones de la pigmentación, como el melasma.
Por este motivo, las personas con tendencia a desarrollar manchas deben ser especialmente constantes con la fotoprotección. En algunos casos, puede resultar adecuado utilizar protectores solares con color y pigmentos que ayuden a reforzar la protección frente a la luz visible.
Además, debemos evitar manipular granitos o lesiones inflamadas antes de exponernos al sol, ya que pueden dejar marcas oscuras persistentes.
Los tratamientos despigmentantes, peelings y procedimientos con láser suelen requerir una planificación médica y una correcta selección del momento del año.
10. ¿Cuándo debemos pedir ayuda?
Además de vigilar las quemaduras solares y las reacciones cutáneas, debemos conocer los síntomas relacionados con un exceso de calor.
La sed intensa, la sequedad de boca, la reducción de la orina, el cansancio, el dolor de cabeza, los calambres, el mareo o la dificultad para concentrarse pueden indicar deshidratación.
Si una persona presenta confusión, pérdida de conocimiento, temperatura corporal muy elevada o un deterioro rápido de su estado general, podría tratarse de un golpe de calor. En Cataluña, esta situación requiere atención médica inmediata llamando al 061 Salut Respon.
La mejor estrategia es prevenir
No necesitamos renunciar al verano ni permanecer siempre en casa. Necesitamos aprender a exponernos al entorno con responsabilidad.
Durante estos días de temperaturas elevadas en Barcelona, recuerda tres ideas fundamentales:
Protección solar, hidratación y sentido común.
Una buena fotoprotección no solo evita una quemadura puntual. También ayuda a prevenir manchas, pérdida de elasticidad, envejecimiento prematuro y lesiones cutáneas que pueden aparecer años después.
Y si notas que tu piel ha cambiado, presenta manchas nuevas, irritaciones persistentes o alguna lesión que te preocupa, lo más adecuado es solicitar una valoración médica antes de iniciar tratamientos por tu cuenta.

