El estrés y la belleza, grandes enemigos

Consecuencias estéticas de sufrir estrés y cómo ganarle la batalla.

En estos tiempos de confinamiento, el hecho de vernos obligados a permanecer en casa ya sea solos, con nuestra pareja o con toda la familia, puede desenlazar situaciones de estrés de forma general o puntual. Además, a este hecho se le añade el factor añadido de la incertidumbre global en la que nos encontramos frente a la pandemia y a la incipiente crisis económica. Si mezclamos todos estos factores, se pueden convertir en un coctel de emociones y provocar que desarrollemos fácilmente un cuadro de estrés.

Dicho trastorno es un proceso inconsciente en el que el cerebro genera una serie de reacciones químicas con el fin de huir de la situación que produce malestar o tensión. Nuestro cuerpo reacciona generando una mayor producción de adrenalina y cortisol (la principal hormona del estrés), provocando un desajuste hormonal en nuestro cuerpo.

Sus consecuencias se manifiestan tanto a nivel psicológico como físico. Para solucionar el problema, lo primero que debemos hacer es identificar como se manifiesta este trastorno en nuestro cuerpo. Podemos observar los comportamientos que nos provocan dicho estrés, a nivel psicológico, como, por ejemplo, la falta de sueño, de energía, de concentración, cambios de humor, ganas de llorar, dolores de cabeza…, así como verlo reflejado en nuestro exterior, en el caso de la piel.

A nivel externo, la piel es el órgano que más se ve afectado ya que es el más grande de nuestro cuerpo y, además, está muy conectada con nuestra mente. En este caso, veremos el estrés reflejado en forma de acné, rosácea, dermatitis seborreica, psoriasis, uñas quebradizas, hiperdrosis (sudoración excesiva), así como pérdida de fuerza, elasticidad y luz en la piel.

Los efectos de la piel estresada disminuyen su barrera protectora y es por esta razón que el cutis se vuelve frágil, sufre deshidratación y se vuelve hiperreactivo a los agentes irritantes, lo que provoca que se acentúen las arrugas y la flacidez dando a lugar a que luzca envejecida.

Además, el estrés también afecta a nuestro pelo, que es una prolongación de nuestra piel, y lo hace en forma de alopecia. A todo ello, se le suma que también puede colaborar en la aparición de varices en las piernas, ojeras y bolsas en los ojos.

Consejos prácticos para hacer frente al estrés y evitar que este se derive a problemas en la piel

Frente a un cuadro de estrés, es muy importante realizar actividades que nos relajen, así como tratar de buscar espacios para estar con nosotros mismos y encontrar paz interior, pero al mismo tiempo es importante cuidarse externamente a nivel estético ya que las consecuencias físicas podrían dar a lugar a una pérdida de la autoestima, fundamental para combatir este trastorno. Un aspecto paradójico del estrés es precisamente, que el hecho de vernos afeados nos genere más estrés y entremos así en un circulo vicioso.

El Dr. Óscar Junco, que lidera un equipo de cirujía plástico y estético en la clínica CIMA de Barcelona, señala la importancia de deshacer dicho círculo vicioso para empezar a mejorar nuestra salud tanto como por dentro como por fuera. Para ello, lo ideal y lo más es aconsejable es combinar tratamientos de medicina estética con la práctica de ejercicio físico que generará endorfinas y activará nuestra sensación de bienestar.

Por otro lado, teniendo en cuenta que, en este momento en el que nos encontramos confinados, nos es imposible salir de nuestro domicilio y poder realizar los tratamientos de medicina estética correspondientes, el Dr. Junco nos ofrece unos consejos prácticos a modo de prevención para controlar los niveles de estrés desde casa y evitar que sus consecuencias se vean reflejadas en la piel mientras dure este periodo de cuarentena. Si, aun así, después del periodo de cuarentena perduran los problemas en la piel, el doctor recomienda consultar con un médico estético para que este realice una valoración y un diagnóstico para que se pueda ofrecer el mejor tratamiento para cada caso.

  • Cuidar la alimentación

– Hay una serie de productos alimenticios que ayudan a reducir los niveles de estrés como el caso del chocolate negro -por su alto contenido en triptófano, precursor de las endorfinas, los frutos secos -como las nueces y las almendras-, alimentos ricos en omega 3 -pescados azules, aguacate y aceite de oliva-, las legumbres y las infusiones.

– Tomar mucha fruta, sobre todo rica en vitamina C -como los cítricos, las fresas, el kiwi-. Sus ácidos actúan como efecto peeling y ayudan a hidratar, iluminar nuestro rostro y combatir las arrugas.

  • Practicar deporte

– El ejercicio físico libera hormonas que nos generan sensaciones positivas en el cuerpo, ayuda a despejar la mente y a un mejor descanso.

– Ejercicios de relajación, como el yoga, pilates, taichí y la meditación ayudan a liberar la tensión acumulada.

  • Lectura

Con tan solo 6 minutos de lectura puedes reducir el estrés en un 60%. La lectura provoca que el latido del corazón sea más lento y alivia la tensión muscular y mejora tu estado anímico.

  • Bailar y escuchar música

Movernos al ritmo de música rápida nos incita a aumentar la actividad física al hacer que el cuerpo produzca endorfinas. Al mismo tiempo, la música melódica nos permite relajarnos a través de un proceso físico por el cual vibraciones de diferente origen se ajustan hasta lograr un mismo ritmo de forma que nuestro ritmo cardiaco obtenga valores normales (de 60 a 80 latidos por minuto) de forma que disminuya la presión arterial. Es recomendable escuchar música entre 20 y 45 min al día.

  • Practicar sexo

Tener sexo tres veces a la semana tiene un impacto para la salud física, mental y emocional. No sólo mejora el buen humor, sino que ayuda a ponerse en forma y fortalece los vínculos con la pareja al tiempo que ayuda a reducir la presión arterial. El acto sexual aumenta la formación de nuevas neuronas y el número de conexiones entre células nerviosas, reduciendo los niveles de ansiedad.

About the Author

Dr. Oscar Junco

El Dr. Óscar Junco es Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona. Inicia su especialidad en 1999 en el Hospital Universitario Vall d´Hebron en Barcelona, en la Unidad de Cirugía Plástica y Quemados. Desde 2009 dirige su propio equipo “Dr. Junco, Cirugía Plástica y Estética” con sede en Hospital Cima, Barcelona, y delegación en Centro Médico Digest, Badalona.

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